Vasijas Funerarias

Vasijas Funerarias
Vasijas funeraraias de los indigenas del lago de Tacarigua o Valencia

domingo, 15 de agosto de 2021

BICENTENARIO DE LA ACTUACIÓN DE SIMÓN BOLÍVAR EN EL PUEBLO DE TURMERO: julio de 1821.

 



Escrito por: Nelly Guilarte Ugas

La versión de la historia que ha campeado referida a nuestro devenir, no solo  invisibiliza amplios sectores sociales, también oculta las referencias de las acciones  y actuaciones de prominentes figuras  en nuestros territorios locales,  se han excluido la matria chica como espacio de combate,  borrado del relato épico heroico de la lucha libertaria y anticolonial  y por último, se le ha negado el derecho a la memoria colectiva de  sus espacios vividos; por estas razones y a propósito del año  Bicentenario de la Campaña de Carabobo  queremos referirnos a la actuación de nuestro Libertador en el pueblo de Turmero después de logrado el triunfo de Carabobo el 24 de junio de 1821.

Lograda la derrota de los ejércitos imperiales en la victoriosa jornada de las sabanas de Carabobo, Bolívar emprende su recorrido en dirección a Caracas, afirma O’Leary  en sus memorias que el 25 de junio después de despachar algunos asuntos el Libertador emprende viaje a Caracas,  Bolívar amanece el 26 de junio en Maracay  y desde allí ordena al Ciudadano Julián de la Torre se examinen los almacenes  y factoría de tabaco  y se encargue de la administración de esta hasta que resuelva cualquier otra cosa; asi lo podemos leer en la comunicación que Pedro Briceño Méndez envía a Julián de la Torre y que dejamos a continuación

“S.E. el Libertador Presidente ha tenido a bien comisionar a Vd. para que pase a Turmero a examinar el estado en que se hallen los almacenes y Factoría de tabaco. De las especies que haya existentes; de los empleados que hayan quedado y de los que falten, me dará Vd. aviso para que S.E. resuelva lo que convenga. Entretanto está Vd. encargado de la Factoría y dirección para que las administre y arregle del mejor modo posible provisionalmente”. [1]

En  el pueblo de Turmero estaba ubicada la Factoría[2] sede de almacenes y oficinas  para administración del tabaco, y en las tierras contiguas al Lago de Tacarigua Valencia en jurisdicción de este pueblo las plantaciones de  Guaruto uno de los más grandes sembradíos  de tabaco de la Capitanía General de Venezuela; por lo tanto este acto de gobierno  permite tomar las riendas  administrativas , controlar los ingresos de ingresos para el erario público y el control territorial de las posesiones que ahora le pertenecen a la Republica.

            Es notoria la atención que presta Bolívar al tema relacionado con Turmero  y el interés por poner al resguardo de una administración sana los asuntos referidos al negocio de tabaco razón por la que y el 28 de junio  desde la Cocuizas (cercanía al actual Tejerías Edo Aragua) ordena al Comandante  José María Arguindegui, enviar a Turmero un oficial que fuese hombre de bien y de buena conducta para que ejecute las siguientes acciones: resguardar  los almacenes del Estado tanto los del tabaco, como  los vestuarios y equipo de tropa, además  mantenerlos intactos e informar lo que se ha encontrado; también se le encomienda   que haga guardar a su compañía la más severa disciplina, prohibiendo y castigando todo desorden y especialmente el robo;  igualmente tratar a los habitantes del pueblo con bondad, recoger a los derrotados realistas que andaban dispersos, mantenerlos bajo seguridad con buen trato, sin ofenderlos, procurar su se afiliación  a la causa patriota y por ultimo ratifica las ordenes respecto al embargo de los bienes de los realistas especialmente las reses para el sostenimiento de las tropas.[3] 

El 29 de junio el líder indiscutible del proyecto de Republica Radical, el vencedor de los ejércitos imperialistas  llega a su ciudad natal Caracas un pueblo lo vitorea, gente de todas las clases y colores lo recibe con regocijo. Como hombre de estado y experto militar  procura cerrar las brechas al ofrecerle una capitulación a los reductos realistas en la Guaira al mando del Coronel Español Don José Pereira[4] su estadía en Caracas fue corta, necesitaba aprovechar la fuerza que le dio la victoria en Carabobo  para concretar la acción de liberar al Sur, en tal sentido  redobla los esfuerzos  para organizar estos territorios y emprender su marcha para  la liberación de los otros pueblos oprimidos del Suramérica.

Durante todo el mes de julio Bolívar desarrolla una intensa actividad en toda la zona central de la Provincia de Caracas, especialmente  en los Valles de Aragua, entre el 7 y el 9 desde el cuartel  establecido en el pueblo de La Victoria  dicta medidas para una reorganización política, militar y  administrativamente  de estos territorios, entre estas: nombra en carácter de encargado  el Director General de Rentas y divide la Comandancia de los pueblos de estos Valles en dos departamentos, el primero  integrado por: Turmero, Maracay, Santa Cruz, Guigue, Magdaleno y Villa de Cura y el segundo por: Cagua, San Mateo, La Victoria y El Consejo[5]

Procedente de Valencia donde ha permanecido desde el 10 de julio Bolívar arriba a la Maracay el día 24 del mismo mes y  el día siguiente está en Turmero; las comunicaciones despachando ordenes enviadas por Briceño Méndez, indican la incansable actividad que despliega el Libertador tanto para neutralizar cualquier acción de los ejércitos realista como en la organización político, militar y económica de la Republica; por otra parte va inspeccionando estos pueblos, solventando asuntos, corrigiendo  males y fallas de la administración y atiendo problemas  en todos lo ordenes.

El Libertador llega a Turmero el 25 de julio allí pernota, el día siguiente  pasa a las plantaciones de tabaco  y va a Villa de Cura; asi se desprende de la información que le remite a Pedro Briceño Méndez al Vicepresidente de Venezuela “Hoy hará noche aquí, mañana recorrerá las plantaciones; luego irá a la Villa de Cura; y cuando haya visitado todos los Valles continuará hacia esa Capital donde estará dentro de 6 u 8 días”[6]. En esta comunicación se explica el estado de angustia de Bolívar por la situación del ejercito que no dudan en catalogar de penosa por lo tanto urgen mediadas económicas excepcionales.

Ese mismo 25 desde Turmero le escribe al vicepresidente  poniéndolo al tanto del parte que le ha enviado  a José Antonio Páez  relativo a una posible expedición enemiga que pudiese actuar sobre La Guaira o cualquier otro puerto de Barlovento, aunque piensa que es difícil entren por oriente le instruye “será siempre muy conveniente que extienda V.E. sus disposiciones hasta Barcelona, Cumaná y Guayana, porque nada se pierde con estar preparado, y sí se aven­turaría mucho no estándolo preparase”[7] Por ultimo le envía al vicepresidente de Venezuela una copia de la ley sobre secuestros y confiscación  con la instrucción que la imprima por separado y además se inserte en la gaceta.[8]

A 200 años del paso victorioso de nuestro Libertador por las tierras de Turmero, sigamos viendo el horizonte promisor de nuestro devenir con la fuerzas renovadas de los nuevos tiempos  “invito a los venezolanos a zambullirnos, permítanme la expresión, en las aguas profundas de nuestra historia, allí conseguiremos, repito, explicaciones de lo que somos, de lo que seremos, de las luchas, de las tragedias nuestras, de las cruces que hemos cargado, de los sueños que nos han impulsado, del palpitar que sentimos por dentro, de la mirada hacia el futuro, de los horizontes que miramos en lo adelante”[9].

 



[1] Boletín del Archivo General de la Nación Nº 274 Tomo XCI; Bolívar de Carabobo a Caracas  -  1821, Caracas. 2021 p.10

[2] Eran instalaciones de almacenamiento y control administrativo de lo concerniente a la actividad del Tabaco  actividad económica de carácter monopólica que estaba controlada por el estado español y estaba localizada en las instalaciones conocida como el mercadito de Turmero frente a la plaza Santiago Mariño

[3] http://archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php    documento 5804 oficio de Pedro Briceño Méndez para el co­mandante Arguindegui, fechado en las cocuizas el 28 de junio de 1821, por el cual le ordena, de parte del libertador, que envíe a Turmero un oficial de la mejor conducta a que recoja dispersos y no los mal­trate, guarde los almacenes, mantenga la disciplina, evite el robo y trate con bondad a los pueblos consultado el 6-2-2021

 

[4] ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN Venezuela invicta en Carabobo Ejército Realista de Caracas Capitula ante Bolívar.  La Guaira 4 de julio de 1821. Boletín Ciencias de la Información. Serie Recursos de  Información – Número 5  Caracas. julio 2021. pág. 10.

[5] Memorias del General O’Leary, Tomo XVIII Documentos Imprenta  El Monitor.  Caracas 1882  pág. 369-370

[6] http://archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php  . Documento 5947. oficio de Pedro Briceño Méndez al vicepresi­dente de Venezuela, fechado en Turmero el 25 de ju­lio de 1821. por el cual le participa que el libertador marcha para la capital con el propósito de imponer una exacción de 25.000 pesos y 10.000 vestidos para el ejército que está en estado miserable. el batallón caracas marcha a la capital para completarse con esclavos.

 

[7] http://archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php  . Documento 5946. oficio de bolívar para el vicepresidente de la república, fechado en Turmero el 25 de julio de 1821. por el cual le da instrucciones sobre lo que debe hacerse en caso de una expedición del enemigo de la que acaba de informar el general Páez

[8] http://archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php Documento 5949 oficio de Pedro Briceño Méndez para el vice­presidente de Venezuela, fechado en Turmero el 25 de julio de 1821, por el cual le participa que, de orden del libertador, le envía una copia de la ley sobre secuestros y confiscación para que la imprima por separado y además se inserte en la gaceta.

[9] Archivo General de la Nación; La Batalla de Carabobo en el Pensamiento del Comandante Hugo Chávez, Serie Fondo Documental del Pueblo – Número 2. Caracas Junio, 2021. Alocución del Comandante Hugo Chávez con motivo a la celebración de la Batalla de Carabobo 24/06/2000 pág. 8

miércoles, 13 de mayo de 2020

ENFERMEDADES QUE LLEVARON A LOS TURMEREÑOS A LAS PUERTAS DEL SEPULCRO 1880- 1889; APUNTES PARA SU ESTUDIO


Escrito por Nelly Guilarte Ugas



El niño enfermo Arturo Michelena
En el presente escrito nos referimos a las enfermedades que llevaron a los Turmereños a las puertas del sepulcro entre  1880 a 1890; presentaremos algunas cifras de los padecimientos de salud que causaron la desaparición física de sus pobladores en esa década; los datos son el resultado de un minucioso trabajo de sistematización y organización de la información de las actas de defunción, esta actividad se realizó en los años 80 del siglo XX cuando cursaba estudios de pre grado en el Pedagógico de Maracay, para cumplir con los requisitos académicos de un seminario de investigación dictado por el Profesor Pablo Emilio Hurtado, actividad que nos llevó a iniciarnos en los archivos tras la búsqueda de  documentación sobre población; dichos registros los he retomado en el marco de esta pandemia de COVID_19 y aprovecho para socializarlos con un breve contexto referencial a manera introductoria

     Los seres humanos en su gran mayoría asociamos enfermedad y muerte  al sufrimiento, la primera es la que nos amenaza y por tal motivo  la sociedad ha buscado insistentemente mecanismo para su combate; esfuerzos que se ven cristalizados  en adelantos técnicos, científicos y médicos todos  relacionados con la necesidad de ganarle la batalla a los estragos que estas causan en los seres humanos

   Así como van apareciendo enfermedades también la humanidad va encontrando  mecanismos para defenderse de ellas; sin embargo  las enfermedades han sido causales de grandes mortandades  y han diezmado   la población  en muchas ocasiones, por ejemplo para citar un caso durante la invasión europea la población originaria de nuestro continente fue  impactada por enfermedades que llegaron entre  tantos otros males que trajeron los invasores, y  se señala como una de las causas que incidió en la disminución de la población de los pueblos originarios. Durante el periodo que conocemos como  la “colonia” en todo el territorio de lo que hoy corresponde a la República Bolivariana de Venezuela se padecieron enfermedades que afligieron a la población, entre esta podemos señalar: sarampión, fiebre amarilla, viruela entre otras  cabe destacar que entre los años de 1694 y 1696 se padeció una epidemia que se le conoció con el nombre de vomito negro que azotó duramente  muchos poblados.

 Otra de las enfermedades muy común en esos años fue la lepra que por cierto era considerada un castigo y los enfermos eran  prácticamente expulsado de los centros poblados, o se les condenaba a vivir en leprosarios también llamados degredos que eran espacios de aislamientos para evitar el contagio del resto de la población, por cierto en Turmero hubo un pleito  por la construcción de uno de estos aposentos para los leprosos a finales del siglo XVIII, al respecto en un artículo de este blogpost  tratamos esto con ilustrativos detalles.

   En el siglo XIX tanto en el continente europeo como en toda la América las condiciones  de insalubridad generaban focos persistentes de muchas enfermedades con grandes mortandades al paludismo, tifus, fiebre amarilla, cólera, sarampión, viruela, gripe, escarlatina y difteria, tosferina y tétano fueron una de las tantas dolencias que llevaron a grandes contingentes de seres humanos a las puertas del sepulcro.  En el fondo del problema subyacía las precarias condiciones de vida (problemas de alimentación, ropa, vivienda, mala higiene y pésima salubridad pública); y de suma importancia fue un insuficiente y tardío progreso médico-sanitario.

 En las últimas décadas del siglo XIX Venezuela es un  país que presenta un panorama desolador las guerras intestinas que se produjeron durante todo el siglo  dejaron su estela de miseria y despoblación para 1881 el número de habitantes se estima en  2.005.139[1]; con  pésimas condiciones de salubridad e inexistentes servicios médicos asistenciales. La tasa de mortalidad se estimaba en 30% para 1881[2]  la viruela, el paludismo la tuberculosis, el sarampión y el tétano eran las enfermedades más prominentes en Venezuela[3]

   El pueblo de Turmero no escapa al panorama que presenta la Venezuela de finales del siglo XIX  un  pueblo que había sido impactado duramente  por la conflictividad  de las guerras internas de una población de 8.000 habitantes que tenia para 1800 la encontramos para 1881 con 6444 pobladores en su mayoría jornaleros y peones sin tierras que vivían en casa insalubres propensos a contraer todo tipo de enfermedades y a morir por falta de asistencia médica. Entre las enfermedades que causaban la muerte en el pueblo de Turmero tenemos: tétanos, tisis (tuberculosis), tosferina, pulmonía, fiebre amarilla, diarrea, hidropesía, parasitosis y diarreas


Fuente  Actas de defunción consultadas en el Registro Principal del Edo Aragua
Elaboración propia





    Los datos que nos arrojan las actas de defunción nos permiten acercarnos al estudio de cómo se presenta esta situación, haciendo la salvedad que posiblemente algunos diagnósticos sean errados y con poca precisión pero son una fuente muy importante para el estudio de esta temática, en nuestro caso  se trabajaron con las actas de defunción entre 1880 y 1889 y encontramos la mayor cantidad de gente moría por tétano pero en este caso más del 40% de estos eran niños  recién nacidos

Fuentes Actas de defunción consultadas en el Registro Principal del Edo Aragua
Elaboración propia

  
    Al estudiar el impacto de las enfermedades reflejadas en las causas de muertes encontramos que era la población infantil la  más afectada en tal sentido  eran muy elevado los índices de mortalidad entre 0 y 7 año, así se ve reflejado en el gráfico que dejamos a continuación, donde las muertes registradas para el año 1881 estas representaron el 66% de total de todas las que se sucedieron.


Fuentes Actas de defunción consultadas en el Registro Principal del Edo Aragua
Elaboración propia

En fin grandes pandemias han azotado a la humanidad y asi como van apareciendo curas, vacunas y procedimientos para enfrentarlas también aparecen nuevas enfermedades muchas de estas asociada a las condiciones socio económicas problemas de alimentación, ropa, vivienda, mala higiene y pésima salubridad de los pobladores de un determinado territorio en consecuencia incidiendo en la mortalidad; en tal sentido el avance de la medicina y la transformación de las condiciones socio sanitarias  han contribuido a superar los catástrofes que causan las enfermedades.

Fuentes consultadas
Documentales
Actas de defunción años: 1880, 1881, 1882, 1883, 1884, 1885, 1886, 1887,1888 y 1889 Consultadas en el Registro Principal del Edo Aragua cuando este funcionaba en el Limón.
Bibliográficas
CONTRERAS VELÁSQUEZ, José Lisandro Demografía Histórica en Venezuela: El Caso de la Mortalidad en Valle de la Pascua durante el Gomecismo (1908-1935)., Doctorando en Historia, Departamento de Historia Medieval, Moderna y Contemporánea, Universidad de Salamanca (España) http://campus.usal.es/~ehe/Papers/DHV_1908-1935.pdf
PEDRIQUE, Luisa Presente y Pasado. Revista de Historia. ISSN: 1316-1369. Año 13. Nº 25. Enero-Junio, 2008. Acerca de la salud y la enfermedad en Venezuela,  pp. 153-166. Acerca de la salud y la enfermedad en Venezuela  https://www.bitacoramedica.com/wp-content/uploads/2013/04/Seccion-10-PEDRIQUE-Acerca-de-la-Salud-en-Venezuela.pdf
SILVA ALVAREZ, Alberto Situación Médico sanitaria de Venezuela durante la época del Libertador. ).  Academia Nacional de la Historia Caracas. 1985






[3] Cordero Moreno Rafael Compendio de la Historia de la medicina en Venezuela Universidad católica Andrés Bello Caracas 1998 pag 134  consultado en
 https://books.google.co.ve/books?id=DcbZnshX2O0C&pg=RA1-PP20&lpg=RA1-


viernes, 2 de marzo de 2018

TROPAS DE BOVES COMETEN ACTO DE VIOLENCIA SACRÍLEGA EN EL PUEBLO DE TURMERO

 Escrito por: Nelly Guilarte Ugas

Para los que visiten este espacio voy a dejar aquí colgado  una copia de un documento tomado del archivo del Libertador que considero necesario  para el conocimiento de las cotidianidades locales, estos parecieran  de poca importancia; pero testimonian el accionar social en los espacios territoriales concretos, el documento referido, es una comunicación oficial fechada en San Mateo el 23 de febrero de 1814,  donde se informa sobre un acto de violencia sacrílega cometido por un soldado de Boves en el pueblo de Turmero.


Como andamos en eso de  superar lo meramente anecdótico en la presentación de los acontecimientos histórico,  ademas  consciente que todo hecho humano responde a un conjunto de entramados y complejidades contextuales, se ha considerado pertinente presentar unos breves párrafos relacionados a la realidad del Pueblo de Turmero y sus vecindades, en el marco de la conflagración contra el imperio español.

En la primera década del siglo XIX Turmero  era un pueblo de aproximadamente 8.000 mil  pobladores, en su mayoría pardos y con  un 18%  de indios tributarios una importante población sometida a la esclavitud  en las haciendas-trapiches que la aristocracia  caraqueña  descendientes de los conquistadores  había plantado en las tierras usurpadas y despojada a los pobladores originarios; por otra parte  las plantaciones de Tabaco y el establecimiento de la factoría en  este pueblo permitió el establecimiento de autoridades coloniales de  segundo orden que establecieron sus residencia en estas tierras.

En los años sucesivos a  1810- 1811 los valles centrales de la Provincia de Caracas se convirtieron en  escenario de confrontación armada; en 1812 los ejércitos de Monteverde y de Miranda integrados ambos por gentes de todas las castas  se enfrentaban día a día entre triunfos y derrotas en localidades como  Magdaleno, La Victoria, Maracay, Cagua y Turmero.

Para 1813 la Guerra de independencia ha tomado características muy particulares, los patriotas avanzan con beligerancia desde occidente así lo evidencian  los triunfos militares en la Campaña Admirable;  al mismo tiempo que esta adquiere mayor complejidad con la incorporación de Boves  a la cabeza de grandes contingentes  de desposeídos y con las banderas de reparto de tierras, libertad a los esclavos logrando incorporar amplios sectores de estos como soldados de sus ejércitos,  estrategia que le permite el avance desde los llanos.

 Iniciándose el  año de 1814 recrudecen las acciones armadas tanto de la insurgencia patriota como las de la contrainsurgencia realistas, expresándose en las acciones de guerra a muerte, las tropas de Boves  avanzan desde los llanos hacia el centro, concentrándose fundamentalmente en los Valles de Aragua y del Tuy.  El 10 de febrero llega al pueblo de La Victoria José Félix Ribas al frente  del batallón de jóvenes seminaristas de Caracas, el propósito  frenar el paso a Caracas de los realistas, el 12 de Febrero de 1814 triunfan las fuerzas de José Félix en la Batalla de la  Victoria.

El  19 de febrero en Turmero, los patriotas logran repeler  en una refriega la legión  realista estas hazaña contienen  su avanzada, pero  la ofensiva de Boves continua. El 25 de febrero es ocupado el pueblo de  Cagua por los realistas y el 28 intentan tomar la hacienda de Bolívar en San Mateo que funcionaba como cuartel general. El 13 de marzo Bolívar  visita las poblaciones de Cagua y Turmero,  los patriotas ocupaban  los pueblos de los Valles de Aragua entre ellos Turmero, Cagua, San Mateo[1]; el 25 de marzo las tropas realistas intentan nuevamente tomar posesión del cuartel de San Mateo y Ricaurte prende fuego  a la casa para no dejar que los realistas tomen posesión del arsenal militar que tenía los patriotas.

Tal y como se describe en el párrafo anterior, el primer trimestre del año de 1814  fue  de una intensa confrontación  de las fuerzas patriotas contra la avanzada de  las tropas de Boves  y en  este escenario se sucede lo descrito en el documento que dejo para Uds. como acto de violencia sacrílega cometido en Turmero por un soldado de Boves.


COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO DIRIGIDA AL ARZOBISPO NARCISO COLL Y PRAT, FECHADA EN SAN MATEO EL 23 DE FEBRERO DE 1814, POR LA CUAL SE LE NOTIFICA UN ACTO DE VIOLENCIA SACRILEGA COMETIDO POR UN SOLDADO DE BOVES*[2]

Ilmo. Señor Arzobispo.
Noticioso S.E. de que uno de los facciosos del Caudillo Boves,  había ejecutado en la imagen de María Santísima, venerada con el título del Carmen, una acción la más torpe, escandalosa y herética, pasé orden al Cura interino y propietario del Pueblo de Turmero,  donde aconteció, para que informase sobre la realidad del caso, y aquél lo ha verificado en los términos siguientes:
"A cada paso nos está manifestando Dios nuestro Señor el justo castigo que tiene reservado para aquellos que impíamente se atreven a ofender el decoro, el respeto y la veneración que, por todos los títulos, se debe a la Reina de los Ángeles, Madre de Dios, Señora nuestra. En una de las ocasiones que entraron a este Pueblo de Turmero los partidarios de Boves, se cumplió a la letra el castigo más severo de la Justicia divina. El delito fue execrable y yo al saberlo me llené de espanto y terror ¿podrá darse otro atentado semejante que no infunda al Cristiano las más lamentables lágrimas de dolor?
"El tres del corriente febrero fue la tercera ocasión que entraron a este Pueblo los aliados de Boves y para haber de conseguir sus empresas en el saqueo y en el robo, se entraron a la casa del ciudadano Bernardino Ruy, y en presencia de su esposa la ciudadana Sabina Hurtado, y otras ciudadanas, estando un tabernáculo en la sala principal de la casa, en donde veneraban estas tristes ciudadanas con luces encendidas a las sagradas imágenes de la Beatísima Trinidad y de Jesús Crucificado, y de María Santísima con el glorioso título del Carmen se atrevió uno de los faccionarios de Boves y lleno de iniquidad levantó la lanza que en hastada tenía en las manos y en medio de un irreligioso razonamiento, la descargó sobre la imagen de la Santísima Virgen, quedando con esta acción apagadas las velas y la sagrada imagen arrojada del Tabernáculo al suelo. ¿Pero sería posible quedarse sin castigo esta escandalosa e impía acción? ¿Dejaría Dios nuestro Señor sin castigo el agravio que se había hecho a su Santísima Madre? No por cierto: Al momento que salieron de la casa, se reunieron todos en la plaza de esta parroquia, y al tiempo de decir ellos: ¡Viva Fernando VII! uno de la pandilla disparó un trabuco que tenía en las manos, y sin saber cómo, derribó del caballo al desgraciado soldado que se atrevió a cometer tan estupendo atentado; no se pasaron cuatro o cinco minutos de la acción, a la muerte del partidario de Boves.
"Esto es lo que puedo y debo contestar a V. en virtud del oficio que acabo de recibir para el efecto, según las declaraciones que he tomado, que no dejan la menor duda; lo que yo certifico por mí mismo es que estando en mi casa oí el tiro; que inmediatamente vinieron a pedirme el Santo Oleo; que salí y sin casi atinar con la forma de la absolución, le absolví con aquellas palabras muy precisas, y le administré el Santo Oleo bajo de una forma por no haber dado más lugar la muerte que aceleradamente le sobrevino.
"Todo lo cual comunico a V. para que lo eleve al conocimiento del ciudadano General en Jefe del Ejército Libertador.
"Dios guarde a V. muchos años. Turmero 23 de febrero de 1814. 4° y 2°. Sr. — Celestino Alemán. Ciudadano Secretario del Despacho de Gracia y Justicia".
El venerable cura propietario, se refiere en sustancia a lo mismo, pero de oídas. S. E., en vista de todo, se ha servido ordenar se transmita a V.S. Illma., como lo ejecuto para su publicación, con las prevenciones y demás que tenga por conveniente.
Dios guarde a V.S. Illma. muchos años.
Cuartel General de San Mateo, 23 de febrero de 1814. 4° y 2°.
RAFAEL D. MERIDA
* Del original. Archivo Arquidiocesano, Caracas. La firma y rúbrica de Rafael Diego Mérida son autógrafas. El resto del documento escrito de amanuense no identificado. Fue facilitado a la Comisión Editora por el Director del Archivo, Fray Cesáreo de Armellada.




[1] RATO CIARLO, José. Historia Caraqueña del Periodismo Venezolano 1808-1830. Edit Arte Caracas 1967 p. 185



jueves, 12 de noviembre de 2015

CRIOLLOS, INDIOS Y MESTIZOS, QUERELLAN POR ELECCIÓN DE TERRENO PARA CONSTRUIR UN DEGREDO EN EL PUEBLO DE TURMERO

Escrito por: Nelly Guilarte Ugas

En el presente artículo nos dedicaremos al estudio de un litigio que se desarrolla en la última década del siglo XVIII, relacionado con la construcción de una casa de degredo para albergar los virulentos en el Pueblo de Turmero; según disposición testamentaria del Coronel Don Juan de Salas este había  donado de  500 pesos de sus bienes para esta obra piadosa;  cuyo abordaje iniciamos en el escrito  anterior titulado: “Una casa de degredo en el pueblo de Turmero a fines del siglo XVIII”,  publicado en nuestro  blog:


Cumplida las gestiones administrativas referentes a la  última voluntad del Coronel Salas; al parecer se intenta conseguir la autorización Gabriel Blanco y Uribe, para realizar dicha construcción en terrenos del valle Guayabita tomando en cuenta que, “desde tiempos inmemoriales siempre se han puesto allí los degredos para el alojamiento y curación  de los enfermos virulentos[1] medida que había  logrado disminuir el contagio en los pobladores de Turmero; pero los dueños de la hacienda alegaron sus interés particulares y “legitimo” en el marco del derecho liberal de la propiedad y se opusieron.

            El 22  de julio de 1794, se presenta ante las autoridades competentes Luis Blanco y  Blanco en representación de Gabriel Blanco y Uribe, protestando  la construcción  de un caney o choza que el Teniente de Justicia había  mandado  a edificar  en el sitio de Guayabita, para separar los contagiados  de viruelas y evitar el perjuicio  que se le pueda causar  al resto de la población;  argumentando que el pueblo tiene otros espacios  suficientes para que esta casa de beneficencia sea construida separada del vecindario  y de menor riesgo para el contagio .

“...suplico a nuestra señoría ser  sirva mandar a elexir otro  lugar que no sea el proyectado por las razones expuestas y que se deje al mencionado  Don Gabriel en el libre uso de cortar leñas precisas  para su hacienda...”[2]  

La querella  interpuesta por Los Blanco y Uribe  propietarios del Valle de Guayabita, descendientes de los primeros encomenderos del Valle de Turmero y  miembro de la aristocracia territorial caraqueña; interponen una querella para evitar la fábrica del degredo  en las adyacencias de su propiedad;  reclamando el perjuicio que esto acarrearía a sus intereses;  ya que los privaría del corte y conducción de leñas necesarias para el laboreo de la caña  en su hacienda de trapiche; como también las grandes pérdidas que se generarían frente a la negativa   de los peones a cumplir con su jornada de trabajo, quienes se excusaría de asistir por temor al contagio.

 “... Es manifiesta la necesidad de la separación pero urge  el poderoso motibo de los daños  que se siguen de construir en aquel  lugar por que siendo precisa la consecucion  de leña  y transito por el mismo pueblo no se evita el peligro ni se cumple con la disposición[3]

Razones por las que Pedro Carbonell Mariscal de Campo Teniente de Gobernador y Capitán General, despacha  notificación del auto, al Teniente de Justicia Mayor del Pueblo de Turmero, para que en común acuerdo con el  Maestro Don Juan Joseph Álvarez, cura del pueblo y designado por el tribunal eclesiástico para la ejecución de la obra, señalen otro sitio más apropiado cuya resolución del auto es del tenor siguiente:

“...que siendo cierto lo que se expone  cese de llevar adelante el proyecto de la caso o caney que se expresa se planteó en la tierra  que denominan Guayabita y destínese otro mas apropiado y que no haya los yncombenientes que se apuntan dejando a la entera libertad el cittio para el uso de quien representa[4]

Se decide  y se ordena elegir otro sitio que sea apropiado, efectivamente se inicia la búsqueda pero a decir de los responsables no se encuentra espacios con las proporciones que tiene el de Guayabita; sin embargo se resuelve: fijar el degredo   en el sitio que llaman el Rincón  “...que esta en la parte nasiente del dicho pueblo y es el que se ha allado más oportuno y por tener la fasilidad de introducírsele un ramo de agua  que viene del río de paya”[5]

El conflicto se extiende, el dilema se  profundiza  entre: los intereses de los propietarios, los vecinos, los indígenas   y la última voluntad del difunto Juan de Salas; mientras tanto los virulentos siguen su viacrucis, seis meses han  transcurrido desde la fecha en que se instruye la construcción del degredo. En fecha  17 de septiembre de 1794, el Corregidor del pueblo de Turmero  informa: que ante el se presentó el  indígena Juan Joseph Beltrán  Gobernador del Cabildo indígena  y le notifico,  que uno de los indios  enfermó de viruela  y no encontraba donde aislarlo,  ya que los antiguos ranchos ubicados en el sitio de Guayabita  destinados para tal causa  habían sido demolidos y quemados.

El veinte de septiembre de mil setecientos noventa y cuatro, los integrantes del Cabildo Indígena del pueblo de Turmero en conjunto con otros vecinos, presentan ante el Teniente de Justicia Mayor  un escrito esgrimiendo las razones por las que se oponían a la construcción del degredo en las tierras del Rincón, en primer orden los indígenas invocan  “...que nosotros  estamos en estas desde nuestra primera fundación y nuestros causantes desde tiempos inmemoriales...”[6],  las tierras mencionadas forman parte de las tierras del reguardo indígena de este pueblo.

Entre otros de los argumentos manejados numeran: que alli tienen sus casas de familia, conucos, labranzas con productos de primera necesidad, plantaciones de añil, oficinas de cal, hornos de hacer tejas, el sitio está en las cercanías del pueblo, es muy concurrido por ser sitio de corte de leñas,  además le falta el agua en el verano; por las razones antes expuestas los demandantes proponen que el degredo debe ser construido en el cerro de Guaca en posesión de las tierras de Doña Adriana Blanco donde siempre estuvieron los ranchos del degredo, “que estos eran de toda comodidad para los enfermos n i en perjuicio al público sin causar daño a nadie[7]  y en concordancia a los  expuesto incitan:

“... que el publico  aclame revocando a cualquier decreto que dirija a emprendherla en el mencionado rincón detrás de la Yglesia sin sus términos desde la punta del serro que cae a la cruz de hierro hasta otra punta que cae al paso del rio de Paya”[8].

La voluntad expresa del Coronel Salas no se ha podido cumplir, pese a las diligencias emprendidas por las autoridades eclesiásticas del Obispado de Caracas;  el conflicto de intereses de  criollos aristocráticos, indígenas y  otros vecinos (blancos de orilla y/o mestizos) evidenciadas en el litigio, impiden la construcción del degredo y llevan al cura Juan Joseph Álvarez de Lugo a dimitir la comisión que tenía encomendada por parte del Vicario General del obispado de Caracas.

  “...En atención a que los vecinos de este pueblo no se hallan conforme con el sitio que se ha señalado nombrado el Rincon para la casa de degredo y que realmente la posesión de guayabita no tiene otro mas aparente y aquí por otra parte Don Gabriel Blanco se opone a que dicha casa se haga en semejante lugar determino hacer dimisión de dicha comisión...”[9]

La amenaza al contagio por la propagación  viruela es inminente,  el conflicto sigue su cauce; en este escenarios el  Corregidor de Turmero Fráncico Carvajal, manifiesta  no encontrar otro sitio para aislar a los contagiados; propone que solo le queda el degredo de   Palo Negro, sitio de aislamiento de los enfermos de la feligresía de Cagua, pero reflexiona, que al ser el sitio distante más de una legua  generará incomodidades para la atención física y espiritual de los afectados[10]; en consecuencia esta autoridad se declara incompetente para resolver la situación y así lo expresa su testimonio escrito:

“Yo me encuentro  perplejo sin saber que partido tomar porque si lo pongo en el lugar cuya posesión reclama el pueblo me cree Don Gabriel Blanco su enemigo y si lo mudo a otro lugar me llama el pueblo su exterminador... por la adversidad en que me encuentro suplico a vuestra señoria que próximamente me ordene lo que debo hacer...”[11]

El poder económico y su influencia en los espacios políticos  que ostentan los Blanco Uribe, les permite acusar  a Francisco Carvajal Teniente Corregidor, de  estar complotado  en su contra, ser el principal azuzador en  el pleito que han emprendido los indígenas y otros vecinos del pueblo para que no se acepte la construcción de la mencionada casa en el sitio del Rincón;  por lo tanto exigen se le suspenda su actuación en el caso.

Frente a esta petición y  la situación de conflicto presente, se decide: designar al  presbítero Alberto Gómez   y al Teniente Justicia del pueblo de la Victoria  Francisco de Albuquerque, para que actúen  en el reconocimiento y señalización del lugar para la construcción del degredo. La comisión actuó diligentemente  y determinó que el sitio más apropiado era el del Rincón sin los riesgos que tenía el anterior degredo provisional de Guayabita[12]






[1]Expediente sobre los bienes legados por el Coronel Juan de salas a la Iglesia. Folio 22 consultado en: http://libertador.bolivarium.usb.ve/documento.php?id=11190f7
[2]Doc. Cit folio 12
[3]  Ídem folio 14
[4] Ibídem folio 16
[5] Ibídem folio 22
[6] Ibídem folio  28
[7] Ibídem folio29
[8] Ibídem folio 31
[9] Ibídem folio 41
[10]  Ibídem folio 79
[11]  Ibídem folio 80
[12] Ibídem folio 94